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Gestión del box

Una lista de espera justa: por qué el más rápido no siempre debe ganar

Apertura a hora fija, sorteo en los primeros segundos y plazas ofrecidas con tiempo para confirmar: cómo repartir las clases que se llenan.

Equipo Wodmark Actualizado el 8 nov. 2026 6 min de lectura

El problema de las 19:00

Todos los boxes tienen una clase que se llena en segundos. La reserva abre una semana antes, a una hora fija, y quien tiene el móvil en la mano a esa hora entra. Quien estaba conduciendo, trabajando o con los niños, no. Con el tiempo, las mismas personas se quedan siempre fuera, y algunas se van.

Hay tres piezas que ayudan a que eso no pase: que la apertura sea igual para todos, que los primeros segundos no sean una carrera y que la lista de espera funcione de verdad.

Una apertura igual para todos

Si la hora de apertura la decide el reloj de cada teléfono, gana quien lo tiene adelantado. La hora tiene que marcarla el servidor, y la cuenta atrás que ve cada atleta tiene que salir de esa hora, no de la de su móvil. Parece un detalle; en una clase que se llena en diez segundos, no lo es.

Un sorteo para los primeros segundos

Incluso con la misma hora para todos, la diferencia entre entrar y quedarse fuera puede ser de medio segundo. Una alternativa para las clases más demandadas: quien pulse durante los primeros segundos tras la apertura entra en un sorteo de las plazas, con las mismas opciones que los demás. Pasado ese margen, la reserva funciona por orden normal.

No hace falta para todas las clases. El sorteo tiene sentido en las que se llenan nada más abrir. En el resto, el orden de llegada es perfectamente justo.

En Wodmark el sorteo se activa por tipo de clase, eligiendo cuántos segundos dura. Si lo dejas a cero, no hay sorteo.

Una lista de espera que se mueve

Cuando alguien cancela, su plaza tiene que llegar a otra persona. Hay dos formas razonables de hacerlo:

  • En orden, con tiempo para confirmar. La plaza se ofrece al primero de la lista, que tiene unos minutos para aceptarla. Si no contesta, pasa al siguiente. Es la más justa para quien lleva más tiempo esperando.
  • Para todos a la vez. Se avisa a toda la lista y la plaza es del primero que la coge. Va mejor cuando la clase empieza pronto y no hay tiempo para turnos.

Sea cual sea el modo, el atleta tiene que ver en qué posición está. «Estás en la lista» no ayuda a decidir si merece la pena esperar; «eres el 2.º» sí.

Lo que ves tiene que ser lo que hay

La última pieza es la pantalla. Si un atleta mira el horario y pone «quedan 2», y cuando pulsa ya no queda ninguna, la sensación es de injusticia aunque nadie haya hecho nada mal. Las plazas y los apuntados tienen que actualizarse solos mientras se mira la pantalla, y si la última plaza se va en ese momento, la app tiene que decirlo y ofrecer la lista de espera en lugar de un error.

Normas que conviene escribir

Ninguna herramienta sustituye a unas normas claras en el box. Las que más discusiones evitan:

  1. Hasta cuándo se puede cancelar sin perder la clase.
  2. Qué pasa con quien reserva y no viene.
  3. Cuántas clases puede tener reservadas a la vez cada tarifa.

Publícalas donde los atletas las vean, y que la app las aplique igual para todos.